“A los periodistas -del país- les falta humildad, se creen poderosos, contaminan con adjetivos la información. No hacen autocrítica y así como los hay valientes, algunos son deshonestos. Exigen a los demás que sean éticos, pero hasta ahora no han podido adoptar un código de ética. Estas fueron en resumidas frases algunas de las críticas que recogimos el lunes de noche, en un debate organizado por el Foro de Periodistas Paraguayos (FOPEP) … se habló de complicidad, de falta de ética y de ‘vendidos’”
- Susana publica el Código de Ética del SPP (Sindicato de Periodistas del Paraguay). Quiero rescatar algunos puntos del código, el que puede tener alguna falencia, pero tiene lo BÁSICO que debería ser respetado:
- Art. 3. En su labor profesional, los periodistas proporcionarán al público información precisa y completa sobre los contextos de los acontecimientos y los antecedentes si correspondieren, estableciendo una clara distinción entre información, opinión y conjeturas.
Eso es muy importante.. la opinión no es información, y menos todavía las conjeturas, que a veces pasan por información fidedigna. Todo en el marco del periodista sensacionalista, contrariando a otro artículo:
- Art. 6. Son acciones contrarias a la ética profesional del periodista:
- el plagio; el soborno, el cohecho y la extorsión; el sensacionalismo; hacer discriminación de raza, color, sexo, religión, nacionalidad, origen social u opiniones políticas; utilizar imágenes que atenten contra la dignidad humana; identificar a las víctimas de delitos sexuales y a los menores de edad que hayan incurrido en delito o hayan sido víctimas de ellos.
El código no solo condena el sensacionalismo, sino cualquier atentado a la dignidad humana, artículo no compatible con las noticias recogidas frente a Emergencias Médicas o coberturas de asesinatos u accidentes, donde lo mínimo que hacen es mostrar cuerpos sin vida en situaciones que atentan a la dignidad humana. Ya Fernández Bogado comentaba sobre el asunto y aclaraba que eso no es periodismo!
- Art. 7. El periodista, en orden a salvaguardar su libertad e independencia, mientras trabaje como tal debe evitar hacer publicidad y propaganda, excepto que se trate de anuncios institucionales de utilidad pública.
- Art. 8. Es incompatible el ejercicio simultáneo de la labor del periodista con relaciones públicas, portavoces o asesoría de prensa en el mismo sector donde se realiza o dirige la cobertura, y la intermediación en captación de avisos publicitarios.
Bueno, en este punto hay mucho por reclamar. Los mas importantes ‘periodistas’ del país no respetan esta norma básica del periodismo en cualquier sociedad desarrollada. Se contrata a un actor/presentador para hacer publicidad, y eso NUNCA está mezclado con el periodista, y menos todavía con el presentador de un noticiero. Reclamé sobre el punto en dos ocasiones aqui en el miniblog en contra de dos personas que parecen muy sensatas, correctas y coherentes (y separo del comentario que hice sobre otros que llegan al punto de bailar en el caño), Hugo Rubin (y su publicidad de Itaipu en el programa de Humberto Rubin) y Mario Ferreiro (y la presentación de propaganda de Itaipu en el noticiero como si fuera una notícia más).
Señores periodistas, es urgente que se haga una autocrítica y que se respeten las normas básicas de un periodista. O bien sentar posición acerca de cada uno de estos puntos. Si tanto hablan de que un cambio es necesario en el país, que también lo hagan internamente, mejorando en el ejercicio de su profesión y colaborando para el cambio real del país.